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Ramón Mira Vidal, padre de las muñecas de Onil

Ramon Mira, guardia civil de profesión y gran aficionado a las artes plásticas, fue el primer fabricante de muñecas en España empleando barro cocido, allá por el año 1877. Junto con su mujer pintaba, maquillaba, decoraba las muñecas y hacía los vestidos.

Pronto el barro cocido, debido a su fragilidad, lo sustituyó por un ungüento casero a base de harina de algarroba, sosa caustica, fécula de patata, serrín, corteza de pino picado y trocitos de cartón, al que dio el nombre de “gacha”. Con esta pócima mezclada en frío, rellenaba los moldes de hierro y bronce para crear las diferentes partes de la muñeca (brazos, piernas, cuerpo y cabeza). Después unía estas piezas con un cordón para que la muñeca tuviera movimiento.

El color rosado de la piel se conseguía con la piel de la fruta de la granada, machacada y macerada con una mezcla de cal. Con la pulpa de la misma fruta se elaboraba una crema que servía de colorete. El brillo de las Muñecas se conseguía con la resina de los pinos.

Sus muñecas causaron furor en los mercadillos y bazares de la época. Ramón Mira y su mujer, Petra García, llegaron a tener 50 trabajadores, y se asociaron con el matrimonio Juan-Mora. Tras la muerte de Ramón, en 1897, se encargaron del taller su mujer y sus hijos.